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domingo, agosto 14, 2011

El Tutor —Cap. 3 LA ULTIMA LAGRIMA — Daniela


Había dejado correr el agua por no sé cuánto tiempo. Tenía mis manos apoyadas en la pared justo debajo de la regadera mientras mis lágrimas se confundían con cada gota que caía sobre mi cabeza.
Era un enorme dolor. Era un dolor dividido en muchas partes. No sabía en que había terminado todo, no podía saber nada de mi padre, no sabía cuántos de mis hermanos habían muerto o si acaso había quedado alguno vivo y sobre todo… no sabía de qué forma habría muerto ella.
Lloré hasta que me cansé, deje que mi dolor saliera totalmente de mi sistema, o al menos lo intentaba. Pero de cualquier modo, esta era la última vez que le rendiría luto. No quería cargar con tanta tristeza. Tenía que ser fuerte para poder consolar a  mi hija, porque sé que su dolor apenas comienza realmente.
Estaba tan perdido en mis pensamientos cuando sentí unas manos en mi espalda, me sorprendí y volteé rápidamente y ella se prendió de mis labios. Quise resistirme pero era igual de fuerte que yo. No supe si fue el dolor, la presión, el sentir que había perdido más de la mitad de mi vida o que se yo, pero estaba vulnerable. Y se di.
Después de un breve momento deje sus labios y me dedique a lo que ella quería. La aventé a la pared. La abrí de piernas y le metí todo lo que me había crecido. La empuje tan fuerte que la levanté con “eso” y me rodeo con sus piernas y la embestí mil veces. La besé muy poco en su cuello y nada en sus labios pero si mucho en sus pechos. Y los devoré… y los mordí… y los chupé hasta cansarme los labios.
Ella comenzó a gritar, no sé si por dolor o porque lo estaba disfrutando, la verdad no le puse atención, era lo que menos me importaba. Pero tampoco quería escándalos. Levanté la cara y la sujeté del cabello.
— ¡Cállate!
—No… te… de…ten…gas…
La sujeté de las nalgas para salir de la regadera y la puse sobre el lavamanos. Le abrí más las piernas y le coloqué cada pie sobre el mueble. Ella se inclinó hacia atrás quedando pegada a la pared, justo a un lado del espejo y siguió jadeando y gimiendo. Yo solo la sujeté de las rodillas y la embestí lo más salvaje que pude. Eso era lo que ella quería y yo me estaba aprovechando. Y de esa manera descargué todo el dolor, toda la rabia, la ira, la frustración e impotencia, y sobre todo descargué todo el pasado que sentía como loza sobre mi espalda. Y si no la golpeé fue porque me contuve. Hice mi cabeza hacia atrás y ahogué mi grito que se convirtió en llanto, mordiéndome los labios. Esa era la última lágrima que le lloraba a mi gran amor.
Toc toc toc
—Jake…
—«Es Nessie…»— Sali inmediatamente del cuerpo de Leah.
Toc toc toc

—Jake…
—Voy amor! «Quédate aquí»
—«Pero Jake… como?
—Te quedas aquí!
Me puse la bata de baño me lavé las manos y salí.
— ¿Qué pasó mi niña? —Se miraba tan hermosa, tiene que hacer su cabeza completamente hacia a tras para poder mirarme a los ojos y yo tengo que agachar la mía totalmente para hacerlo.
— ¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué gritaba Leah?
— ¿Leah?
—Si, hace rato vino. Se quitó la ropa y se metió a bañar. —trágame tierra.
—No fue nada, duérmete. Mañana vamos a ir de viaje.
— ¿Mas viaje?—la cargué y la llevé a su cama. Yo me hinqué junto a ella acariciando sus rizos. Quería que se durmiera de una vez y no hiciera más preguntas.
—Así es, vamos a ir a un lugar muy bonito.
— ¿A cuál lugar?
—No sé cómo se llama pero me dijeron que era precioso. Te va a gustar.
—Pero ya viajamos mucho.
—Lo sé pequeña, pero tenemos que encontrar un lugar para vivir tú y yo.
En ese momento salió Leah del baño con otra bata.
—Y mi tía Leah?
—NO, ella tiene que irse a casa.
—Pero yo también quiero ir a mi casa. Mi abuelito va a estar muy triste porque no he ido a visitarlo. El quiere que vaya todos los días.
—Lo sé cariño pero dentro de poco tiempo le llamaremos por teléfono. ¿Te parece?
— ¿Cuándo?
—Pronto, ya que tengamos la casa que te digo para que le platiques lo bonita que va a estar.
—Bueno. Pero que tenga una ventana grandota como la mía y que tenga un cuarto grande con muchos juguetes y que… y que…
MI niña se puso a llorar de nuevo. Yo solo me tragué todo. Dije que no volvería a llorar.
—Nessie. Las cosas ya no pueden ser como antes pero trataremos de que estén lo mejor posible. Trataré de buscar una casa que tenga un amplio jardín y tu cuarto tendrá esa ventana grande que quieres y también tendrás un cuarto lleno de juguetes. ¿Te parece? —ella asintió— Bueno mi amor. Ya duérmete —le di un beso en la frente— porque mañana nos levantaremos temprano.
Me puso la mano en la mejilla y “escuché” sus deseos de buenas noches.
Que sueñes con mamá, Jake. —¡Diablos!
—Que sueñes con mamá Nessie.
Le acomodé la sabana y bajé la temperatura de la refrigeración. Y en unos minutos se quedó dormida.
—Ya vuelve a tu cuarto.
—Pero…
—«¡Ya! Por favor… y disculpa lo que pasó hace rato. No volverá ocurrir.»
—«No me digas eso… »
—«Por favor Leah… no necesito más complicaciones. Y por favor, ya quiero que te vayas. Te daré dinero para que tomes un avión a Seattle o a Vancouver. Allá podrás esperar un tiempo suficiente para después ir a tu casa. »
—«NO me quiero ir. »
—«¿Por qué no? ¿Por qué te empeñas en seguirme? Yo no tengo nada que ofrecerte. Me estorbas. ¿No lo entiendes?»
—«Pero yo te quiero Jake. »
Estaba comenzando a exasperarme. La tomé del brazo y la llevé a su habitación. Habia una puerta que conectaba las dos habitaciones así que una vez cruzada esa puerta le dije dos que tres verdades.
—No, no me quieres. Estás encaprichada nada más. Lo que no quieres es estar sola. Y yo lo que quiero es estar solo.
—Pero tú necesitas quien te ayude con la niña. Necesitas quien te ayude a bañarla y a cambiarla.
—Por favor, tengo cuatro meses haciendo eso. Desde que nació yo la he cuidado.
—Pero yo puedo ayudarte a cuidarla mientras tu trabajes, porque vas a buscar trabajo, supongo.
—Por un tiempo no lo haré, tengo que dedicarme solo a ella.
Pero yo te ayudo. Ya te lo dije. Yo puedo protegerla también.
—No seas hipócrita. Tú no soportas nada que tenga que ver con los vampiros.
—Pero… ella… ella es… diferente…. algo. Además. ¿Qué va a pasar cuando crezca eh? ¿Tú hablarás con ella sobre chicos?
—Por favor… faltan más de 10 años para eso y no pienso de ninguna manera pasar contigo ni diez días más. Y por Dios... solo tiene 4 meses. Además, no sabemos cómo se desarrolle, su crecimiento se puede detener en cualquier momento. Tal vez se quede así para siempre.
—Pues ojalá pero no lo sabemos. Y no puedes andar tú solo con ella Jake… es… no se… peligroso. Y no porque piense mal de ti.
NO quise pensar en el sentido real de sus palabras, quería creer que ese comentario iba en otra dirección.
—¿De qué demonios estás hablando?
—Que ella es una niña, es bonita, se parece a su madre y tú no eres nada de ella. No sabemos como puedas reaccionar después de un tiempo si tú no tienes a tu lado a una mujer.
Sentí que la sangre me había superado los 100°C. Un rugido salió de mi pecho.
—¡JACOB… NO!!!
 Pero por arte de magia se apagó ¿Cómo se atreve a pensar eso siquiera? No podía ni hablar, tuve que cerrar los ojos y agarrar mucho aire.
—¿Sabes qué? Ve y chinga a tu madre… — tenía los dientes apretados — Esto… esto… es el colmo de todas las estupideces que hubieras podido decir o hacer. Y te largas mañana mismo.
–¡PERDONAME JAKE… NO FUE MI INTENCION OFENDERTE ES QUE…!
—¡ES QUE NADA! ¡ERES PEOR QUE TODOS LOS QUE QUISIERON MATARLA… ERES PEOR QUE ESCORIA… TÚ Y TU MALDITA MENTE RETORCIDA!
—NO, NO LO DIJE CON ESA INTENCION.
—¡¿CON CUAL ENTONCES? SI BIEN QUE SABIAMOS TODOS TUS PENSAMIENTOS ENFERMOS PERO NUNCA CREI QUE PENSARAS QUE TODOS ERAMOS IGUAL QUE TU!
—¿DE QUE HABLAS? YO NUNCA HE DICHO NADA
—NUNCA NECESITASTE DECIRLO. TODOS SABIAMOS TUS INTENCIONES. PERO NO TODOS SOMOS ENFERMOS COMO TU. ESTO NO TIENE MADRE LEAH.
—¡No me digas eso. No sé de qué me hablas. Perdóname Jacob, me siento muy mal!
—ME VALE MADRE LO QUE SIENTAS.
Me salí de su habitación para tomar dinero de la mochila, regresé y se lo aventé a la cara.
—Y NO QUIERO VERTE MAÑANA.
Regresé a mi habitación, le puse llave a esa puerta. Me metí a mi cama y me puse a llorar como un niño pero de rabia. Como era posible que me creyera capaz de tal atrocidad. En que mente enferma cabe eso. Ella es mi hija, es mi niña y además, yo nunca, nunca dejaría de amar a su madre. Aunque ya no esté con nosotros.
Toc toc toc
—“Por favor Jake… abre la puerta.”
Toc toc toc
—“Te lo suplico”
Toc toc toc
—“Yo no quiero irme, no puedo irme. No quiero volver Jake. No quiero saber que fue lo que sucedió allá.”—Me levanté y me acerqué a la puerta.
—No te voy a perdonar que despiertes a Nessie. Y si sigues molestando voy a llamar a seguridad. Será muy interesante ver que te lleve la perrera.
Volví a acostarme y trataba de tranquilizarme. Estaba furioso, me había ofendido en lo más profundo de mi integridad. Y si, realmente todos sabíamos de la mente retorcida de ella. Siempre tuvo intenciones de seguir acostandose con Sam despues de que terminó con ella, pero… eso es normal, solo que ella queria hacerlo también con Emily. Lo amaba tanto que según era capaz de aceptar y cumplir todos sus deseos y fantasías… ¿cuales deseos? solo eran los suyos.
Toc toc toc
Era el colmo, ahora la señora me está tocando por la puerta de enfrente. Me levanté con la intención de amenazarla de que la golpearía si no me dejaba en paz. Claro que no lo haría pero no por falta de ganas. Abrí la puerta de un tirón y me sorprendí. No era ella
—Buenas noches.
—Buenas noches.
Era uno del personal del hotel. Un tal Brian, según su gafete. Ese Brian me miró de arriba a abajo. Yo también me vi y note que estaba desnudo. Había roto la bata en el instante que había entrado en fase en la habitación de Leah.
—Disculpe. —fui al baño, me enredé una toalla en la cintura y regresé– ¿en que puedo servirle?
—Disculpe, señor….
—Wolf.
—Bien, disculpe señor Wolf. Es que recibimos varias llamadas de algunos vecinos— en ese mismo instante salió Leah de su habitación— diciendo que había un perro en alguna de estas habitaciones. Y si no se lo explicaron, le informo que no se aceptan animales en este lugar. 
Era un pequeño momento para desquitarme al menos un poco de ella.
—¿Ves hermanita? No tienes nada que hacer aquí.— se metió llorando a su habitación. Bien, al menos ya no me molestará por el resto de la noche.
—¿La señorita tiene mascota?
—No, no. Solo fue una broma familiar. Supongo que le subí mucho a la televisión pero no hay ninguna mascota. Es que no le sé mucho a esos controles.
—Entonces disculpe señor. No era nuestra intención molestarlo.
—NO hay problema. Hasta luego.
Cerré la puerta y me acosté de nuevo. No dormí en toda la noche. Ha sido la peor desde que salimos de Washington. Y no sé que tanto esté por venir. No sé qué tantas complicaciones habrá pero tengo que estar alerta, tengo que ser aun más fuerte y tengo que decidir por fin a dónde iremos. Ya no podemos perder más tiempo.

3 comentarios:

  1. Es que... pienso en mucho y a la vez en nada...
    Leah, ahh pobrecita... Ella, no se, de alguna manera se que tiene una mente retorcida, pero salir con eso, bueno... Ella se lo busco...
    y Con todo lo demás....
    No se, no se... Mmmm!!!
    Jajajaja traigo tambien la mente retorcida, pero por otras cosas que me preocupan... jajaja.. Bueno, bueno!!! Un saludo!!!!!

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  2. Excelente historia Dany, al igual que las demas ^^... me mataste =( kiero seguir leyendo la historia prontito... se viene bueno el siguiente capitulo =D. Yo creo que a Leah se le solto un tornillo o algo por el estilo xD o kieres que Jake le pase su favor de "cuidar a nessie" xD.

    Floopy =D.

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  3. pobre jake, tantas cosas q tiene q pasar... no soporto a leah, tiene tan poca autoestima, Joder! si un hombre no quiere estar contigo dejalo coño, sueltalo en banda, jejejeje
    Espero el próximo cap con ansias :D xD

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